Cómo preparar a su hijo para su primera sesión de ABA

Introducción: Las primeras impresiones importan

La primera sesión de terapia ABA marca la pauta para todo lo que sigue. Un niño que se siente seguro, cómodo y comprendido desde el principio tiene muchas más probabilidades de participar voluntariamente en la terapia, establecer una relación sólida con su terapeuta y lograr avances significativos con el tiempo. Un niño que se siente ansioso, abrumado o desprevenido puede desarrollar una resistencia que tarda semanas en superarse.

Como padre o madre, tienes más poder del que crees para influir en cómo tu hijo/a vive su primera sesión. La preparación que realices en los días y horas previos a la terapia puede marcar una gran diferencia, no solo para la primera sesión, sino para todo el proceso terapéutico de tu hijo/a. Este artículo te explica paso a paso cómo hacerlo.

Empieza por ti mismo.

Antes de poder preparar a tu hijo, necesitas prepararte tú. Los niños con autismo son extraordinariamente sensibles a los estados emocionales de los adultos que los rodean. Si afrontas la primera sesión con ansiedad, incertidumbre o temor, tu hijo percibirá esas señales y las reflejará.

Antes de la primera sesión, tómate un tiempo para procesar tus propias emociones sobre el inicio de la terapia. Es completamente normal sentir una mezcla de esperanza, tristeza, ansiedad y alivio al mismo tiempo. Si lo necesitas, habla con un amigo de confianza, el analista de comportamiento certificado (BCBA) de tu hijo o un terapeuta. Cuanto más tranquilo y sereno te sientas al comenzar la primera sesión, mejor será la experiencia para tu hijo.

Comunícate con anticipación, de una manera que funcione para tu hijo.

La mayoría de los niños con autismo se desenvuelven mejor cuando saben qué esperar de antemano. La sorpresa y la incertidumbre son fuentes importantes de ansiedad para muchos niños autistas, y la anticipación de una experiencia desconocida puede ser más angustiante que la experiencia en sí.

La forma de comunicar la próxima sesión dependerá del estilo de comunicación y el nivel cognitivo de tu hijo. Para los niños que entienden las explicaciones verbales, una descripción sencilla, honesta y positiva funciona bien. Por ejemplo: “El martes, una persona nueva llamada Sarah vendrá a casa a jugar contigo y a ayudarte a aprender cosas nuevas”. Evita usar lenguaje clínico como “terapia” o “tratamiento” con niños pequeños, ya que estas palabras pueden asustarlos.

Para los niños que necesitan apoyos visuales, cree una historia social sencilla o un horario visual que muestre lo que sucederá durante la sesión: la llegada del terapeuta, los juegos, las actividades y el final de la sesión. Repasar esta historia varias veces en los días previos a la sesión puede reducir significativamente la ansiedad anticipatoria.

Si es posible, presente al terapeuta antes de la primera sesión.

Una de las maneras más efectivas de reducir la ansiedad en la primera sesión es familiarizar al terapeuta antes de que comience oficialmente la terapia. Muchos terapeutas de ABA con experiencia están dispuestos a realizar una breve visita informal: una reunión corta y sin presiones en la que simplemente van a la casa, conocen al niño y se van sin ningún plan terapéutico. Esto transforma al terapeuta de un desconocido en un rostro familiar antes de que comience el trabajo.

Si no es posible una consulta previa en persona, una videollamada, una foto compartida con antelación o incluso un breve mensaje de voz del terapeuta pueden ser útiles. El objetivo es simplemente que el terapeuta se sienta menos desconocido.

Preparar el entorno

En la terapia ABA a domicilio, el entorno físico influye significativamente en el desarrollo de la primera sesión. Antes de que llegue el terapeuta, tome algunas medidas para preparar el espacio y garantizar el éxito.

Elimine o reduzca las distracciones importantes: televisores, tabletas y juguetes favoritos que puedan interferir con las actividades terapéuticas. Esto no significa crear un ambiente estéril o aburrido, sino reducir los elementos que pueden desviar la atención durante la sesión.

Tenga a mano una selección de los juguetes y actividades favoritos de su hijo. Es probable que el terapeuta realice una evaluación de preferencias al inicio de la primera sesión para identificar qué lo motiva; contar con diversas opciones facilita este proceso y lo hace más preciso.

Asegúrese de que su hijo esté bien descansado y haya comido antes de la sesión. El hambre y el cansancio son obstáculos importantes para la participación y el aprendizaje, y programar las sesiones en torno a las siestas o las comidas es la receta perfecta para un comienzo difícil.

Gestiona tu propia presencia durante la sesión.

Uno de los errores más comunes que cometen los padres durante las primeras sesiones de ABA es la sobreprotección: permanecer muy cerca, intervenir con frecuencia o mostrar ansiedad evidente cuando el niño tiene dificultades. Si bien esto proviene de un sentimiento de amor y protección totalmente comprensible, en realidad puede dificultar la adaptación del niño a la terapia.

Pregúntele con anticipación al analista de comportamiento certificado (BCBA) de su hijo cómo prefiere que se posicione durante la primera sesión. Algunos terapeutas prefieren que los padres estén presentes, pero fuera del campo de visión directo del niño. Otros prefieren que los padres estén en una habitación contigua, disponibles si se les necesita, pero sin que sean visibles de inmediato. Siga las indicaciones del terapeuta y evite intervenir a menos que él o ella le pida ayuda.

Sepa qué esperar y qué no esperar.

La primera sesión de ABA no se centra en la adquisición de habilidades medibles. Se trata de establecer una buena relación, realizar evaluaciones de preferencias, observar el comportamiento del niño en diferentes actividades y comenzar a forjar la confianza necesaria para una terapia eficaz. El terapeuta de su hijo lo conocerá mejor: su estilo de comunicación, sus preferencias sensoriales, sus intereses y su nivel de habilidades actual.

No evalúe el éxito de la primera sesión en función de si su hijo aprendió algo. Evalúelo en función de si su hijo se mostró cómodo e interesado, si el terapeuta se mostró cálido y competente, y si usted se sintió satisfecho con la relación que se está empezando a formar.

Después de la sesión

Tras la primera sesión, tómese unos minutos para hablar con el terapeuta sobre cómo fue. ¿Qué observó? ¿Qué funcionó bien? ¿Qué resultó difícil? Esta conversación posterior a la sesión es información clínica valiosa y también le ayudará a comprender qué puede hacer en casa para apoyar el trabajo iniciado.

Con tu hijo/a, mantén una conversación positiva y relajada después de la sesión. Haz preguntas abiertas en lugar de insistir en los detalles: "¿Qué hiciste hoy con Sarah?" en vez de "¿Te divertiste?". Dale tiempo y espacio para procesar la experiencia y busca oportunidades naturales para reforzar cualquier habilidad o vocabulario nuevo que haya surgido durante la sesión.

Conclusión: Un buen comienzo sienta las bases

La inversión que usted realiza al preparar la primera sesión de ABA de su hijo/a le reportará beneficios a lo largo de todo el tratamiento. Un niño/a que comienza la terapia sintiéndose seguro/a y comprendido/a es un niño/a preparado/a para aprender. Y un padre/madre informado/a, tranquilo/a y comprometido/a es el/la aliado/a más valioso/a que un equipo terapéutico podría desear.

En Guidepost ABA, trabajamos en estrecha colaboración con las familias para garantizar que la transición a la terapia sea lo más fluida y positiva posible. Contáctenos al 214-506-3237 o a info@guidepostaba.com. Atendemos a familias de DFW y Texas sin lista de espera.