Introducción: El autismo rara vez viene solo
Una de las cosas más importantes que las familias deben comprender sobre el autismo es que rara vez se presenta de forma aislada. Las investigaciones demuestran consistentemente que la mayoría de las personas con autismo tienen al menos una afección concomitante: un diagnóstico independiente que coexiste con el autismo y afecta significativamente su experiencia del mundo. Comprender estas afecciones concomitantes es fundamental para las familias que intentan comprender el cuadro clínico completo de su hijo y para los profesionales clínicos que buscan diseñar intervenciones efectivas.
En Guidepost ABA, adoptamos una perspectiva holística de cada niño que atendemos. No tratamos el autismo de forma aislada, sino que consideramos al niño en su totalidad, incluyendo cualquier afección concomitante que pueda estar afectando su comportamiento, aprendizaje y calidad de vida.
¿Con qué frecuencia se presentan afecciones concomitantes?
Los estudios estiman que entre el 70% y el 95% de las personas con autismo presentan al menos una afección concomitante. Las más comunes incluyen trastornos de ansiedad, TDAH, discapacidad intelectual, epilepsia, trastornos gastrointestinales, trastornos del sueño, dificultades en el procesamiento sensorial y trastornos del estado de ánimo. La presencia de múltiples afecciones concomitantes —a veces denominadas comorbilidades— es la norma, no la excepción.
Esta complejidad implica que para comprender con precisión el perfil de un niño se requiere más que un simple diagnóstico de autismo. Las familias y los profesionales clínicos necesitan comprender el panorama completo de lo que el niño está experimentando para poder brindar una atención integral y coordinada.
Las afecciones concomitantes más comunes
Trastornos de ansiedad
La ansiedad es una de las afecciones concomitantes más frecuentes en el autismo, afectando a entre 401 y 601 niños autistas. Puede manifestarse de diversas maneras: como un miedo intenso a situaciones específicas, rigidez en torno a las rutinas (mantener la monotonía reduce la ansiedad), evitación social o síntomas físicos como dolores de estómago y de cabeza. Con frecuencia, la ansiedad es un factor determinante de conductas problemáticas, como rabietas, negativas y crisis emocionales.
La terapia ABA puede ayudar a abordar las conductas relacionadas con la ansiedad mediante la identificación de su función, la enseñanza de habilidades de afrontamiento y la exposición gradual de los niños a las situaciones temidas de una manera segura y controlada.
Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)
El TDAH coexiste con el autismo en un 30% a 50% de los casos. La combinación de autismo y TDAH puede generar dificultades específicas en cuanto a la atención, el control de los impulsos y la capacidad de mantener el esfuerzo en tareas que no ofrecen una recompensa inmediata. Comprender qué comportamientos son consecuencia del autismo, cuáles del TDAH y cuáles de la interacción de ambos es fundamental para diseñar intervenciones eficaces.
Discapacidad intelectual
Los CDC estiman que aproximadamente el 37% de los niños autistas también presentan discapacidad intelectual, definida como limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en la conducta adaptativa. La terapia ABA es muy eficaz para esta población, con objetivos individualizados que se centran en la comunicación funcional, las habilidades para la vida diaria y la participación en la comunidad.
Diferencias en el procesamiento sensorial
Las diferencias en el procesamiento sensorial son tan comunes en el autismo que muchos clínicos las consideran una característica fundamental, en lugar de una condición concomitante independiente. Los niños autistas pueden ser hipersensibles a ciertos estímulos sensoriales —rechazando el contacto ligero, tapándose los oídos ante sonidos que otros no perciben o teniendo arcadas con ciertas texturas de alimentos— o hiposensibles, buscando una estimulación sensorial intensa. Estas diferencias afectan profundamente la vida diaria, incluyendo la alimentación, el vestirse, la participación escolar y el comportamiento en espacios públicos.
Trastornos del sueño
Se estima que las dificultades para dormir afectan a entre 501 y 801 niños con autismo, en comparación con entre 251 y 401 niños con desarrollo típico. Los problemas incluyen dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos frecuentes, despertar temprano por la mañana y ciclos de sueño-vigilia irregulares. La falta de sueño tiene efectos en cascada sobre el comportamiento, el aprendizaje y el estado de ánimo, lo que significa que abordar los problemas del sueño suele ser una prioridad clínica.
Problemas gastrointestinales
Las investigaciones sugieren que los problemas gastrointestinales —incluidos el estreñimiento, la diarrea, el dolor abdominal y el reflujo gastroesofágico— son más frecuentes en niños autistas que en la población general. Las molestias gastrointestinales que un niño no puede comunicar verbalmente pueden desencadenar conductas problemáticas, por lo que es fundamental que los profesionales sanitarios consideren la salud física como parte integral del cuadro conductual.
Cómo la terapia ABA aborda las afecciones concurrentes
La terapia ABA no trata afecciones concurrentes desde un punto de vista médico. Sin embargo, sí aborda las manifestaciones conductuales de dichas afecciones de manera que pueden mejorar significativamente el funcionamiento diario del niño. En el caso de un niño con ansiedad, la terapia ABA puede trabajar las conductas de evitación y la rigidez que esta produce. En el caso de un niño con TDAH, la terapia ABA puede desarrollar habilidades de atención y trabajar la autorregulación. En el caso de un niño con dificultades en el procesamiento sensorial, la terapia ABA puede incorporar adaptaciones sensoriales al entorno terapéutico y enseñar estrategias de afrontamiento.
La atención eficaz para un niño con múltiples afecciones concurrentes requiere la coordinación entre diversos profesionales, incluyendo terapeutas de ABA, logopedas, terapeutas ocupacionales, pediatras y profesionales de la salud mental. En Guidepost ABA, colaboramos activamente con los demás miembros del equipo de atención de su hijo para garantizar un enfoque unificado y coherente.
Conclusión: Ver al niño en su totalidad.
Comprender las afecciones concurrentes no implica añadir complejidad a una situación ya de por sí difícil, sino ver a su hijo en su totalidad y garantizar que reciba el apoyo integral que merece. En Guidepost ABA, nos comprometemos a ir más allá del diagnóstico de autismo para comprender al niño en su totalidad.
Contáctenos al 214-506-3237 o info@guidepostaba.com. Atendemos a familias de DFW y Texas sin lista de espera.
